Lázaro Cárdenas, Michoacán/Fotogalería: Asaid Castro/ACG
Entre piedras mojadas, ramas y agua cristalina, centenas o miles de pequeñas ranas aparecen agrupadas a la orilla del Río Chuta, uno de los rincones naturales más visitados por locales de la costa michoacana durante la temporada de calor.
Ubicado a unos 45 minutos del puerto de Lázaro Cárdenas, cerca de playas como Las Peñas y comunidades costeras de la región, el río destaca por mantener todavía aguas transparentes y vegetación tropical que contrasta con la actividad del pueblo.
A simple vista las pequeñas ranas pasan desapercibidas, pero basta acercarse a la orilla para ver cómo aparecen entre las piedras húmedas y el lodo, algunas quietas y otras brincando hacia la corriente apenas sienten movimiento.
El Río Chuta nace en la región serrana de Tumbiscatío y desemboca hacia la costa michoacana, formando uno de los paisajes naturales más conocidos entre visitantes que buscan escapar del calor y nadar en agua fresca rodeados de sombra y selva baja.
Durante los meses secos, entre noviembre y mayo, el cauce suele verse más claro y permite observar mejor tanto el fondo rocoso como las zonas donde se concentran estas ranas que terminan convirtiéndose en una de las curiosidades naturales más llamativas del lugar.
Aunque el puerto de Lázaro Cárdenas suele relacionarse con acero, carga marítima y tráileres, el Río Chuta todavía conserva otra cara de la costa michoacana: una más silenciosa, verde y húmeda.