Un estudio en Nature revela que la obesidad se estabiliza en países ricos, pero se acelera en América Latina y otras economías emergentes.
La idea de que se vive una epidemia mundial de obesidad puede ser una simplificación excesiva, pues hay grandes variaciones entre países. En los últimos años se ha estabilizado o ralentizado en la mayoría de ingresos altos, pero ha aumentado entre los de ingresos bajos y medios.
En México, el aumento podría haberse ralentizado en niñas y niños, pero continuó de forma constante en mujeres y hombres, indica una nota del Imperial College de Londres.
Una investigación ha analizado las tendencias de la obesidad entre 1980 y 2024 con datos de 232 millones de personas de 200 países y territorios, a cargo de una red de casi 2.000 científicos del NCD Risk Factor Collaboration en un estudio que publica Nature.
“Existe una diversidad que no se corresponde con una única epidemia mundial y esto ocurre en países que, en muchos aspectos, parecen similares en cuanto a su situación económica, su geografía y su tecnología”, señaló en una rueda de prensa virtual el autor principal del estudio Majid Ezzati, del Imperial College de Londres.
El estudio revela una brecha global entre los progresos observados en países de ingresos altos y el aumento de las tasas de obesidad en los emergentes o en desarrollo, lo que pone de relieve las crecientes desigualdades mundiales en materia de nutrición y salud.
Las tasas de obesidad se ralentizaron o estabilizaron en la mayoría de países de altos ingresos, aunque con diferente prevalencia. Primero fue en los niños y adolescentes, a partir del año 2000, y aproximadamente una década más tarde entre los adultos.
En Estados Unidos, el aumento se ha estabilizado entre niños y adolescentes y se ha ralentizado en los adultos, pero los niveles siguieron siendo de los más altos del mundo, y los más altos entre los países occidentales de ingresos altos.
Frente a esas señales de mejora en los países de ingresos altos, la obesidad sigue aumentado, e incluso se acelera, en la mayoría de economías emergentes y en desarrollo, donde -dijo el investigador- "se está volviendo cada vez más común".
Además, "no hay indicios de que vaya a dejar de aumentar de forma constante o incluso de acelerarse a niveles que son superiores" a los observados en el pasado en Europa, agregó.
La prevalencia de la obesidad sigue aumentando, en especial, en países de África, Asia, América Latina y las naciones insulares de Pacífico y el Caribe.
El aumento se ha disparado en algunos países de ingresos bajos y medios, con una prevalencia del 30-40 % entre los adultos en algunos países de América Latina, como Brasil, y de Europa Central, como Rumanía y República Checa.
Los datos de América Latina señalan que en Brasil el aumento se ha acelerado tanto en los niños como en las niñas y en todos los grupos de edad, con una prevalencia del 17 % y el 18 % en niñas y niños, y del 35 % y el 27 % en mujeres y hombres.
En México, el aumento podría haberse ralentizado en niñas y niños, con una elevada prevalencia del 16 % y el 21 %, pero continuó de forma constante en mujeres y hombres (43 % y 34 %), indica una nota del Imperial College de Londres.
El aumento de la obesidad se aceleró en Colombia entre las niñas y los niños, con una prevalencia moderada del 13 % y el 10 %, y se mantuvo constante en mujeres y hombres (32 % y el 19 %).
También se aceleró en Argentina entre las niñas y los niños (22 %), y se mantuvo constante entre mujeres y hombres (39 % y el 37 %), superior a la de la mayoría de los países de ingresos altos.
En Perú se aceleró en ambos sexos y grupos de edad, con una prevalencia del 15 % y el 19 % en niñas y niños, y del 34 % y el 26 % en mujeres y hombres.
Los investigadores destacan la necesidad de políticas de salud públicas adaptadas para abordar esa brecha creciente entre países, incluida aquellas centradas en la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables para los países y comunidades que actualmente no pueden permitírselos ni acceder a ellos.
Además, según Ezzati, hay que averiguar por qué algunos países obtienen resultados mejores que otros y aplicar las lecciones aprendidas.
En la última década, los nuevos medicamentos para la obesidad se han vuelto ampliamente disponibles, pero el investigador considera que, en esta etapa, probablemente sea demasiado pronto para decir si han tenido un impacto directo en poblaciones enteras.
Los investigadores creen que probablemente desempeñen un papel importante en las tendencias futuras, especialmente si se mejora el acceso y la asequibilidad.